
En mayo de 1960 la gran folklorista Violeta Parra se encuentra en gira por el sur de nuestro país. Descansando en el segundo piso del Hotel Miramar de Puerto Montt, ubicado en el sitio en donde actualmente se levanta la Casa del Arte "Diego Rivera", la sorprende el terremoto.
Inspirada en esta terrible experiencia, compone la canción "Puerto Montt está temblando", en donde narra lo sufrido aquella tarde del domingo 22 de mayo y la inevitable conversación con Dios que le provoca el movimiento telúrico, logrando una vez más en sus versos plasmar su percepción de los acontecimientos y al mismo tiempo reflejar en ellos la fragilidad humana. Graba esta canción para el volumen VIII del Folklore de Chile, titulado "Toda Violeta Parra".
Puerto Montt está temblando / con un encono profundo / es un acabo de mundo / lo que yo estoy presenciando / a Dios le voy preguntando / con voz que es como un bramido / por qué mandó este castigo / responde con elocuencia / se me acabó la paciencia / y hay que limpiar este trigo.
Del centro salté a la puerta
Inspirada en esta terrible experiencia, compone la canción "Puerto Montt está temblando", en donde narra lo sufrido aquella tarde del domingo 22 de mayo y la inevitable conversación con Dios que le provoca el movimiento telúrico, logrando una vez más en sus versos plasmar su percepción de los acontecimientos y al mismo tiempo reflejar en ellos la fragilidad humana. Graba esta canción para el volumen VIII del Folklore de Chile, titulado "Toda Violeta Parra".
Puerto Montt está temblando / con un encono profundo / es un acabo de mundo / lo que yo estoy presenciando / a Dios le voy preguntando / con voz que es como un bramido / por qué mandó este castigo / responde con elocuencia / se me acabó la paciencia / y hay que limpiar este trigo.
Del centro salté a la puerta
con gran espanto en el alma
rogando por una calma
pero el temblor va en aumenta.
Todo a mis ojos revienta
se me nubla la cabeza
del ver brincar en la pieza
la estampa de San Antonio
diciendo: muera el demonio
que se anda haciendo el que reza.
La mar está enfurecida
La mar está enfurecida
la tierra está temblorosa
qué vida tan rencorosa
lo trajo la atardecida
con una angustia crecida
le estoy pidiendo al señor
que detenga su rencor
tan sólo por un minuto
es un peligro este luto
p'al alma y el corazón.
Así fue señores míos
Así fue señores míos
la triste conversación
que en medio de aquel temblor
sostuve con el divino
cuando pasó el torbellino
de la advertencia final
bajito empezó a llorar mi cuerpo resucitado
diciendo Dios'tá indignado
con la culpa terrenal.
Investigación realizada por Juan Carlos Velásquez
Profesor de Historia
Investigación realizada por Juan Carlos Velásquez
Profesor de Historia